viernes, 29 de marzo de 2013

¡Vamos al zoo!

Hoy, con toda la familia hemos ido al zoo de Barcelona. Mi hermana pequeña hace días que viene diciendo que quiere ir, que todas hemos ido a ver el zoo en más de una ocasión y que ella nunca ha ido.

En un principio, mis padres pensaban ir solamente ellos y mi hermana pequeña pero mi otra hermana y yo nos quejamos y nos apuntamos a la excursión. Así que toda la familia cogimos mi coche y nos fuimos hasta Barcelona.


La verdad es que no creíamos que habría tantísima gente que fuera al zoo justo hoy... y menos al precio que está el zoo la verdad. Porque... ¡es muy caro! Pero teniendo en cuenta que hoy ha sido festivo (es jueves santo) supongo que ha sido el motivo por el que, cuando hemos llegado, nos hemos encontrado con una enorme cola para entrar al zoo.

Una vez hemos conseguido entrar, nos hemos dirigido directamente al Acuario de los leones marinos. Es un espectáculo que solo hacen una vez al día y teníamos que aprovechar que faltaba solo una media horita para que empezara. La verdad es que hemos tenido un montón de suerte y hemos podido ver el espectáculo casi desde primera fila y hemos podido disfrutar de todo.


Después de ver los leones marines, hemos intentando seguir un pequeño orden por los diferentes animales, pese a que mi hermana pequeña no paraba de intentar arrastrarnos de un lado a otro, saltándonos algunos y, por tanto, teniendo que retroceder luego para verlos.



Hemos ido dando vueltas por todos lados, disfrutando de todos los animales que íbamos viendo, haciendo un montón de fotos y comiendo por el camino.


Por la tarde, hemos ido al otro espectáculo que hay en el zoo: ¡los delfines! Nuestra intención era intentar ir a la función de las 4, pero cuando hemos llegado ya había un montón de gente haciendo cola (y eso que no eran ni las 3). Así que en cuanto se ha llenado todo, nos hemos quedado haciendo cola esperando para la siguiente función. En verdad, los que se han quedado haciendo cola han sido mis padres mientras mis hermanas y yo hemos aprovechado para volver a ver algunos de los animales que más nos han gustado y hemos visto algunos otros nuevos hasta que ha sido la hora de la función y hemos conseguido un magnífico puesto en la tercera o cuarta fila. Hemos disfrutado un montón del espectáculo y es que, personalmente, los delfines son uno de mis animales favoritos.


Cuando el espectáculo ha terminado, hemos dado una última vuelta por el zoo y ya hemos vuelto a coger el coche y para casa. Al llegar a casa, estábamos todos muertos de cansancio. Aunque nos lo hemos pasado estupendamente y hemos hecho una gran cantidad de fotos preciosas pero, después del intenso día de ayer por Barcelona con mis amigas de la Universidad y del aún más intenso día de hoy en el Zoo, necesito como mínimo un día para descansar.

jueves, 28 de marzo de 2013

Paseando por Barcelona

¡Ya es Semana Santa! A decir verdad, ya estamos a mitad de Semana Santa y, como es costumbre, cuanto más fiestas hay, más planes tengo y más ocupada me encuentro.

Mostrando nuestros colores Kiko
Estos días de fiesta he hecho muchas cosas entre ellas: trabajar, ir al cine, pasear por Girona, ir a comer con la familia, ver pelis en casa... Pero hoy vengo a hablar del día de ayer. Ayer quedé con las niñas de la Universidad para ir a Barcelona a pasar el día.

La verdad es que al principio íbamos con un poco de miedo, el tiempo decía que iba a llover durante todo el día a rachas, así que fuimos con nuestra ropa de abrigo, los paraguas y preparadas para lo peor. Por suerte, tuvimos un día genial. Nos hizo un enorme sol durante todo el día, pasamos el día acaloradas, haciéndonos fotos preciosas y paseando.

Paseo para llegar al MNAC
Empezamos el día yendo en coche hasta Barcelona y, aunque nos costó un poco aparcar el coche, al final lo conseguimos y en bus llegamos hasta Plaza España. Ahí, subimos casi hasta el MNAC (Museo Nacional de Arte de Catalunya) haciéndonos fotos en cada pequeña fuente que encontramos, solas, acompañadas, pidiéndole a la gente que nos las hiciera...

En plaza Catalunya
Al cabo de un rato, decidimos ir hacia Plaza Catalunya, la zona centro de Barcelona, y paseamos por todas las Ramblas para ir a buscar el restaurante. La verdad es que tengo que decir que en este paseo he echado mucho de menos ver a todos los personajes disfrazados que siempre se encontraban por Ramblas. Algunos no me gustaban mucho, pero otros eran muy currados y era impresionante ver los disfraces. Por mitad de la Rambla, nos desviamos para ir a comer al "cutre Japo". La verdad es que el nombre del restaurante es SushiYa pero desde hace muuuuchos años, yo lo conozco como el "cutre". Y es que, aunque la comida esté buenísima y sea baratito, hay que aceptar que es algo cutre. Sobretodo cuando miras al techo y ves las bigas forradas con cinta aislante plateada, y todos las tuberías y el aire acondicionado ahí colgando... podrían haber puesto aunque fuera algo que lo cubriera, ¿no?

Bueno, como siempre, la comida del "cutre" no me decepcionó para nada. Estuvo todo absolutamente delicioso: sopa de miso y udon como tapas y luego, como no, tendón (arroz con gambas y verdurita arrebozada). Terminamos todas absolutamente llenas y luego terminamos de bajar paseando por Ramblas hasta llegar a Colón y de ahí, al Mare Magnum.

Mare Magnum: típica foto de los espejos
En el Mare Magnum, como siempre, estaba todo lleno de gente. En Barcelona, parece que cuando hace buen tiempo, todo el mundo tiene la misma idea. Ir al Mare Magnum, tumbarse en las maderas frente al mar y quedarse ahí tomando el sol, charlando, comiendo algo... o cualquier otra actividad que se les ocurra. Pero, sin lugar a dudas, lo más típico de ahí es hacerse la foto con los espejos. Y es que justo llegar al centro comercial del Mare Magnum, todo el techo de la entrada es de espejos y la costumbre es ponerse debajo y hacer una foto todos mirando para arriba. Y nosotras no íbamos a ser menos. Así que las primeras fotos en el Mare Magnum fueron para intentar salir bien en los espejos.

Justo frente al mar en el Mare Magnum
Después estuvimos paseando por alrededor del puerto. Hasta que encontramos un pequeño hueco en la madera, justo frente al mar y a los barcos ahí atracados y empezamos la segunda gran sesión de fotos del día. Cada una por solitario, en pareja, las cuatro juntas... haciendo las 1000 poses posibles. Y lo mejor de todo, la gente nos miraba con caras raras por estar haciendo eso y por estar tumbadas en la madera, pero es que... ¡¡mirases donde mirases, solo veías a la gente tumbada!! Pero como siempre, a nosotras nos dio igual todo lo que pudiesen decir y seguimos a nuestro rollo hasta que vimos la hora que era y decidimos volver a nuestro paseo.

Para volver decidimos pasar por el Portal de l'Àngel, pero antes, teníamos que "perdernos" un poco por las callecitas. En verdad, sabíamos donde íbamos y por donde estábamos, pero nos gustó pasar por callecitas pequeñas hasta llegar a la plaza Sant Jaume, donde se encuentra el Ayuntamiento de Barcelona y justo enfrente de éste está el Palacio de la Generalitat de Catalunya.

Siguiendo por una de las callecitas que dan a la plaza, llegamos hasta la Catedral de Barcelona y donde, empieza o termina, el Portal de l'Àngel con todas sus tiendecitas. La verdad es que no nos entretuvimos en muchas, solo entramos en unas pocas porque, sobretodo, teníamos la idea de ir a una tienda de la Kiko y creíamos que abría alguna pero... no T_T Así que nada, hemos dejado Portal de l'Àngel para ir hacia la Fnac.
Con mis libros nuevos
Y es que yo debería tener prohibido entrar en la Fnac. Creo que soy incapaz de entrar ahí y no comprar nada. Y más aún cuando tengo un descuento de 6€ que en nada me caducaba. Así que me he visto "obligada" a hacer una pequeña comprita. Y me compré, nada más y nada menos, que el libro de Torhment, el décimo de la Saga de la Hermandad de la Daga Negra de J.R. Ward y el de Quédate a mi lado, de Noelia Amarillo. Y encima me he ido a casa con un vale de descuento de 25€. Así que tendré que volver a hacer otro pedido a la Fnac dentro de muy poquito para gastarlo.

Y después de gastar en la Fnac, ¿qué mejor que un buen Starbucks para merendar?

Frapuccino de crema de
chocolate =D
Hacía muchísimo tiempo que no tomaba un buen Frapuccino de chocolate (pero sin café eh) del Starbucks. Desde la última vez que fui a Barcelona, quizás casi un año ya... Es una gran putada que en Girona no haya ninguno, la verdad. Aunque, en parte me alegro, un dinero que me ahorro y menos azúcar...
Pero, por otro lado, cuando voy a Barcelona o a cualquier otra ciudad donde haya, es una visita obligatoria que hacer.
Y, aunque parezca mentira... hemos ido al Starbucks de El triangle y... ¡hemos encontrado sitio! Creo que es la primera vez que he ido y he sido capaz de encontrar sitio dentro.

En el Arenas de Barcelona
Después de tomarnos nuestro Frapuccino de chocolate hemos visto que ya se nos estaba haciendo un poquito tarde, nuestra intención era coger el coche y empezar a volver hacia las 7 para estar en Girona hacia las 9. Hemos cogido el metro y hemos vuelto a plaza España, que es donde nos dejó el bus y ahí hemos aprovechado para pasarnos por el Centro Comercial Arenas donde ¡sí había una tienda de la Kiko! Queríamos ver si había algún tipo de pintauñas distinto a los que hay en Girona, ya que por internet he visto algunos que aquí no hay, pero no hemos tenido suerte. No sé si es porque era una tiendecita pequeña o por qué, pero había exactamente lo mismo que aquí, por lo tanto, al final no hemos comprado nada. Hemos optado por arrasar en Girona la próxima vez que vayamos. Ya que estábamos ahí, hemos aprovechado para subir hasta arriba del todo y ver las vistas panorámicas.

En el autobús
Y entonces ya hemos cogido el autobús, con algo de miedo, la verdad. En el mapa del recorrido, en ningún
momento aparecía la parada en la que teníamos que bajar, pero estábamos seguras que teníamos que coger ese, así que hemos ido un poco a la aventura y hemos conseguido llegar sanas y salvas hasta el coche y... de vuelta en Girona.

Para finalizar, una vez hemos llegado, nos hemos ido a cenar al Viena. El toque final para un grandísimo día lleno de muchas risas y diversión. Un día que espero poder repetir en breve, aunque no sea por Barcelona.